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RICARDO POCHTAR





Si aún quedara tiempo
y no este istmo seco
y quebradizo,
si no se rompiera
cinco minutos antes
del miedo,
la voz preguntaría
por qué este paisaje
mutilado,
por qué estos puentes
que han ardido,
ahora frágiles
embarcaderos,
muelles tiznados
donde sólo atisbar
la lumbre de la voz
en la otra orilla.

ARMANDO VEGA



Un silencio de velas
baja acuchillando
el hábitat de las medusas.
El fondo no es el olvido

CONCHA BENITO



                   DIME TÚ

          Dime tú, ahora
          de tu cabeza de águila afiebrada
          del fauno ingrato que un día
          deshiló la urdimbre
          de tu seso enjambrado.


          Nadie está contigo en tu otra orilla
          y eres apenas cóndor absoluto
         de crispados corredores con olor a cloroformo.


          Dime tú, ahora
          que la razón es una alondra
          que huyó también de tu lado.


          En este amanecer del frío y la inocencia...


          Eres la mirada detenida,
                                   aquel zapato torpe de nadie.


         Dime tú,
         dime del sueño frágil de los pájaros.

EUSEBIO RUIZ



SILENCIO

Tu mirada es luz,
eco de un tiempo
en que todo me llegó
por el camino de tus ojos.
Era el primer día de mi vida,
y no existía la palabra.

Mª JESÚS SÁNCHEZ





SABOR VIOLETA



¡Ya es Sábado!
Cúpula de cristal, olor a humo.
Azulejos con consejos.
Ruido de hierros ensordecedor.
Hablo a gritos
¿Falta mucho para que llegue el tren?
¿Falta mucho?
¿Falta mucho?
Y al fin llega.

Ruido, chirridos, humo…
¡No te acerques a las vías!
Y ahí se baja
Olor a Rhumquina, y a cuero.
¡La maleta, la maleta!
Pero yo no puedo.
Llega el maletero, y para casa.
¿me trajiste violetas?
¿Me las trajiste? ¿No se te olvidarían?
No se donde las pondría…
Pero se que nunca se le olvidan.
Saca de la maleta de cuero la latita.
Se abre con un chasquido.
¡Y florecen las violetas!
Olor dulce, tacto dulce…
¡Solo una!
Y mientras se derrite
El sabor violeta,
Imagino el campo de caramelo donde ha nacido,
Donde hadas y duendes
Juegan entre árboles de algodón de azúcar
Hierba de menta
Y tallos de regaliz.

¡Yo quiero ir a Madrid!

ÁNGEL CUESTA


ENTRETIEMPO

Entre otoños
suelo amarrar mis barcas
al sutil vaivén de las mareas.
Escojo una tarde
con luz naranja y hojas rojizas
y ensayo devaneos tranquilos.
Así paso los días
entre sonrisas
y serenas bienvenidas
a tiempos, pasos,
ojos y manos
llenos de vida recién.
Llegado el invierno
empiezo a echar de menos
aquellos destellos sincopados.
Escojo una tarde
oscura, fría
y ensayo profundidades amargas,
dejadas
el alma me hace huelga
y la alternativa es mortal.
En plena inentidad
atropella  la primavera.
Escojo otra tarde
cristalina, radiante
bella
y ensayo primaveras
que es soñar fuera
dormir dentro
y esperar despierto
con qué te bienvenirán.
En esta efervescencia
atraca el verano cegador.    
Escojo una tarde nueva
luminosa, sonriente
y subo en mis barcas
la selección de estados
aparejos y símbolos
que decidí llenar.
Salgo fuera, muy fuera
todo lo que pueda
y vuelvo con los ojos llenos
los labios resecos de la experiencia
los tiempos a borbotones,
y se me caen detalles
de las manos abiertas
que no puedo volver a encontrar.
Hasta que una tarde
amarro mis barcas
al vaivén de las mareas.
Como los lobos, los castaños
los prados y las chimeneas
vuelvo a empezar.
No sé qué traerán
éstos entretiempos
y aunque sean repetidos,
si algún día veis
que pierdo el paso
y no sigo la cadencia
de los lobos
los castaños,
los prados
o contradigo a vuestra chimenea
dejadme amablemente
sobre la tierra.
Ella no olvida.
Me acunará tan suave
que no podréis verlo,
murmurará     sus      nanas
amonestando     mi error,
y seré       de nuevo
puro      entretiempo.

CARMEN CABEZA



VIOLINES


Hábiles bocas de luthiers
fueron lamiendo su cuello,
el mástil,
ascendieron  despacio
al barniz impecable de su ceja,
tallaron su cuerpo hasta lograr
la escotadura más esbelta...


El primer gemido
desgranó un registro estridente
de platos chinos
-salsa agridulce
en brotes de primavera-
sollozos de Verlaine en el otoño
y violas anegadas
desafiando el hielo.


Más tarde afinó su clave oval
-violines de Cremona,
Venecia sumergida
en vibratos agudos-
gatos verdes que arañaban sus cuerdas
hasta rasgar la noche
en maullidos en celo.


El arco ceñía su cintura
de nuevo,
una y otra vez,
hasta extraer el placer más intenso,
el trémolo más alto,
la nota más aguda...

DANIEL GARCÍA DE LA CUESTA



YO PUEDO SER UN POEMA
DE MEDIANA ESTATURA, CON GAFES
MEDIU BARBUDU, DECASÍLABU
DE PELO EN PECHU, ROXU DE NEÑU
CASTAÑU PELA HUMIDÁ CONSTANTE
CON GÜEYOS DE TRISTURA
PER UNA MIOPÍA GALOPANTE
QUE ME GARRÓ DE PEQUEÑU
Y DEXÓME ENSIN VER
ENTE OTRES COSES
EL RELÓ AL DESPERTAME
Y CUANDO MIRO L’ESPEYU
DESDIBÚXAME’L SEMBLANTE


GÚSTAME, COMO AL SALMÓN
DIR ESCONTRACORRIENTE
MOVEME LLIBRE, SER ASONANTE
YE DURO MUNCHES VECES
PERO SIEMPRE SIENTO’L FRESCO NA CARA
Y VOI NALANDO P’ALANTRE.
NON ME GUSTA DIR SOLU
PRÉSTAME TAR CON OTROS VERSOS
ANQUE NON TENGAN RIMA
TRABAYO NO QUE ME GUSTA
Y DEPUÉS, RÁSCOME LA BARRIGA


D’ALGUNA MANERA INCONSTANTE
ÉNTRAME LA MÚSICA PELES VIDAYES
YO NON ME QUEXO
Y ESMÚCESEME, SELEQUINA
PENTE LES MANES, PENTE LES RAYES
DICIÉNDOME: ¿ÓNDE TE DEXO?
-DÉXAME CASI NA FELICIDÁ
O NA FELICIDÁ MESMA
¡ANDA, VENGA¡, ¿A TI QUÉ MÁS TE DA?
POR ESO, PIENSO A CADA INSTANTE
Y QUEDO MIRANDO P’ARRIBA
YO PUEDO SER UN POEMA


PERO, FAIME FALTA QUIEN M’ESCRIBA

SINDA MIRANDA


Pienso y luego me deshago


Pienso en todos los consejos, que gente buena, me ha dado;
en los libros leídos y temas investigados;
en lo que he aprendido de mi presente y mi pasado;
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.


Pienso en los maestros que con paciencia, me han enseñado,
en las metas cumplidas y lo que me han costado;
en lo que quise alcanzar, pero no me dejaron…
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.


Pienso en los logros obtenidos, cuando me acompañaron…
en las piedras de mi camino y en los sufridos fracasos;
en las noches que he dormido, sin los ojos cerrados
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.


Pienso en las lágrimas almibaradas, que he derramado;
en sus huellas húmedas desde mis párpados a mis labios;
en los caprichos alados por los que tanto he llorado
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.


Pienso que sé dónde estoy y dónde he llegado…
pero no con quién voy, ni hacia dónde vamos.
Miro hacia atrás, como una pista buscando
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.


Pero cuando pienso en vos, en tus besos y tus abrazos;
en aquel atardecer en Gijón, y cómo nos amamos…
en que te necesito y no te siento a mi lado…
comprendo que ¡estoy con vida! y yo también me deshago…

J.I. PIDAL MONTES


ESTAS MANOS SON MÍAS

Con estas manos
acabo de estrangular un gemido,
de parar un tren,
decapitar una gamba.
Acariciar el contorno de tu cara
adaptándome a la oquedad de tu barbilla.
Con estas manos he aplaudido
el último acto
de la representación teatral
de muchas vidas.
Con estas manos,
con estas manos.
Con las que permanezco esposado
en la fría celda
de las noches de insomnio.
Las que sangran
cuando arranco el fruto
de la tierra más yerma.
Pues sí,
estas manos son mías.
Y yo me llamo
la jodida realidad.

DORA MÉNDEZ




Extraño mal

Enferma de mi misma
atrapada en el papel blanco
en el que escribo
los síntomas de mi mal.
Cada suspiro
es un soplo de vida
que se escapa.
Cada soplo un suspiro
que no llega.
Nadie entiende de papeles blancos
pero yo los voy oscureciendo,
llenandolos de palabras,
palabras y palabras
que tampoco entienden.

ESMERALDA SÁNCHEZ M.



Aquella casa...

¿dónde quedaría la tiza sobre la pared,
los trazos de la tinta principiante
en el cuaderno de dos líneas?

¿dónde los pies descalzos?

¿Y los pensamientos adultos de la piel temprana?

La pluma se mezclaba con las telas,
juguetes desaparecidos,
ilusión, zapatos altos, vida fuera de...

Aquella casa...

¿dónde fuiste tan lejos,
dónde tanta ola, tanto surco inabarcable?

Te ibas alejando

No sabías cuánto llegaría a dolerte luego.

  • POESÍA DE VERSOS LIBRES

canciones del tiempo

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